El motivo por el que Bad Bunny no cobrará nada por actuar en el Super Bowl


Este domingo 8 de febrero, el mundo entero tendrá los ojos puestos en Santa Clara, California, y no solo por la final de la NFL entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots. Bad Bunny será el protagonista del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, el evento televisivo más visto del planeta. Pero hay una curiosidad que ya generó sorpresa entre quienes no tienen tanto conocimiento del mundo del fútbol americano: el artista puertorriqueño no cobrará un solo dólar por su performance.

Lejos de tratarse de una decisión individual o de un gesto simbólico de Bad Bunny, la explicación responde al modelo de negocio que rodea a los espectáculos de medio tiempo del Super Bowl. A diferencia de lo que ocurre en conciertos o giras privadas, la NFL y su sponsor principal (Apple Music, en el caso de esta edición) no pagan un “cachet” convencional a los artistas, ni cifras multimillonarias como muchos pueden suponer.

Según múltiples medios internacionales, lo que se ofrece a los intérpretes es únicamente el pago mínimo que exige un sindicato artístico. Se trata de una cifra simbólica que ronda apenas unos 1000 dólares como máximo, según el convenio aplicable.

El atractivo real no está en el cachet, sino en la exposición global que garantiza el evento. El Super Bowl concentra una audiencia que supera los 100 millones de espectadores sólo en Estados Unidos, a lo que se suma la transmisión internacional y el impacto inmediato en plataformas digitales.

Se trata de una vidriera sin comparación en la industria del entretenimiento, capaz de multiplicar la visibilidad de cualquier artista en cuestión de minutos.

La experiencia de ediciones anteriores demuestra que el verdadero beneficio económico llega después del show. Tras presentarse en el medio tiempo, numerosos artistas registraron incrementos significativos en reproducciones en streaming, ventas de discos, descargas digitales y visualizaciones en YouTube. También se disparan las interacciones en redes sociales y la demanda de entradas para futuras giras.

En apenas 12 o 15 minutos, el artista logra una exposición que equivaldría a millones de dólares en inversión promocional. Por eso, aunque no exista un salario directo, el impacto comercial posterior suele compensar con creces esa ausencia de cachet.

Lo que si es importante destacar es que la NFL asume los costos de producción integral del show, que pueden superar los 10 millones de dólares. Esto incluye infraestructura técnica de alta complejidad y un despliegue escénico imposible de replicar en la mayoría de los conciertos convencionales. Para el artista, representa la posibilidad de desarrollar un espectáculo de gran escala sin afrontar ese gasto.

Por todo esto, la ausencia de un pago directo no implica una pérdida económica para Bad Bunny. Al contrario, la participación en el Super Bowl se interpreta dentro de la industria como una inversión estratégica en posicionamiento global. La visibilidad, el impacto mediático y la expansión de audiencias suelen traducirse luego en mayores ingresos por reproducciones, contratos comerciales y presentaciones en vivo.

Fuente: www.clarin.com

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